sábado, noviembre 24, 2012

Recordando a El Temel


Bogotá disfrutó durante más de 25 años de uno de los mejores restaurantes del mundo, en una época cuando todavía era una ciudad provinciana y pequeña. El Temel fue durante los años 30s, 40s y 50s el restaurante de la ciudad, lugar de referencia social y política, donde sucedieron grandes hechos históricos, desfiles de modas, matrimonios, quinces, almuerzos, encuentros empresariales y pequeñas historias privadas. Con capacidad para recibir a más de 1000 personas simultáneamente, el restaurante contaba con sus propias granjas de producción de animales, traía langostas vivas desde el Pacífico, contrataba sus propios pescadores para asegurar la calidad de su mesa y contaba con la cava más amplia de Colombia durante su época de gloria.

Mi interés por el Temel nació de una serie de coincidencias que solo se dan en estos tiempos de Google y las consultas por internet. Leí un artículo de Osuna sobre las peleas entre Laureano Gómez y Mariano Ospina Pérez antes del 13 de junio de 1953 y encontré que el momento álgido de la pelea se había dado por un discurso de Mariano Ospina en El Temel, ante un auditorio de más de 1000 personas, el 11 de abril de 1953. Intrigado, comencé a investigar sobre el restaurante y encontré muchas referencias, así como pedidos de muchas personas que querían que se escribiera la historia de un lugar que había marcado de una u otra manera algún momento de su vida. Este es un pequeño intento de reconstruirla.

LOS FUNDADORES

El Temel fue fundado en los años 30 por un par de hermanos judíos austriacos, Jacobo (Jack) y Max Temel. Jack nació el 28 de julio de 1902 en Viena, mientras que su hermano Max nació en la misma ciudad el 15 de agosto de 1905. Max fue jugador profesional de futbol en Austria en los años 20 y comienzos de los 30, retirándose de la actividad futbolística para estudiar culinaria junto a su hermano Jack. Eran tiempos difíciles en Austria, donde los nazis austriacos exigían un fascismo subordinado a Alemania, con un alto componente de antisemitismo. Cuando los nazis asesinaron al canciller Dollfuss el 25 de julio de 1934, en el edificio del gobierno en Viena, los hermanos Temel supieron que era hora de salir del país. Jack fue el primero en partir, hacia una lejana ciudad suramericana llamada Bogotá, donde ya habían emigrado algunos judíos austriacos. Max se quedó en Viena, como uno de los dirigentes de la Hakoah, organización deportiva judía.

En el verano de 1936, cerca del Café Augartenbruecke en Viena, un grupo de jóvenes nazis atacó a un grupo de deportistas de la Hakoah, asesinando a un miembro del equipo de lucha. Max Temel, que estaba a cargo del grupo, se enfrentó a los nazis, siendo herido con un tubo, pero logrando dispersar a los nazis. Cuando llegó la policía, abiertamente pro nazi, Temel fue arrestado y conducido hacia una estación, junto con otros jóvenes judíos. En la confusión que se presentó en la estación, Max logró escapar y debió esconderse por varios meses en la casa de un amigo. Finalmente pudo huir de Viena y llegar a Bogotá, a comienzo de 1937.


EL TEMEL DE LA CALLE 17

El primer restaurante Temel funcionó en la Calle 17 #4-95, cerca al Parque Santander de Bogotá, desde 1937. En aquel año el Hotel Granada era el corazón de la vida política y social de la ciudad, situado donde hoy funciona el Banco de la República. El Parque Santander generaba un cierto grado de prestigio, pues aparte del Granada estaban el Palermo, el Florián y el Ritz. Así, que situar el Temel en esa zona aseguraba una clientela local importante, aparte de la que provenía de los huéspedes de los hoteles.

Para 1939 ya el Temel era un sitio obligado para los gastrónomos bogotanos. Luis Zalamea recuerda en sus memorias el restaurante en 1942, a raíz de una negociación entre Jorge Pardo, propietario del Teatro San Jorge y Sam Burger, ejecutivo de la Metro-Goldwyn-Mayer: “Para celebrar el acuerdo Mr. Burger nos invitó a los cuatro negociadores a una cena espléndida en el Temel, restaurante entonces de moda que habían montado  dos hermanos judíos refugiados en Colombia a raíz de la persecución de Hitler. El Temel fue el primer restaurante realmente cosmopolita de Bogotá, pionero en ofrecer pescados y mariscos frescos transportados diariamente por avión desde la costa, además de suculentas especialidades francesas, alemanas, suizas e italianas, y una bodega de vinos a la altura de la cocina.”


Jack y Max Temel pronto se unieron a la sociedad bogotana y a la comunidad austriaca en la capital. Formaron parte del Comité de los Austriacos Libres en Colombia, que apoyaba la causa de los aliados en la Segunda Guerra Mundial y buscaba apoyar a los ciudadanos de ese país víctimas de la persecución nazi. A mediados de 1942 este Comité organizó una gran presentación en el Teatro Colón de Bogotá, incluyendo en el grupo organizador a la esposa del presidente del momento, Lorencita Villegas de Santos, a Beatriz Gutiérrez de Zea Hernández y a Lola Londoño de Sanz de Santamaría. La obra El Murciélago de Johann Strauss fue presentada para obtener fondos para la Cruz Roja, el restaurante Temel aportó la vajilla para la función y contribuyó con un aviso en el programa.


El éxito económico hizo que los hermanos Temel pensaran en montar su propio local, diseñado específicamente para las necesidades de su numerosa clientela. Comenzaron a construir su nueva sede en la carrera 8 A entre calles 15 y 16, mientras consolidaban su liderazgo entre los restaurantes de la capital. Siguieron patrocinando conciertos, destacándose el realizado en 1947 por el Comité de los Austriacos Libres en Colombia, a beneficio de la Cruz Roja Colombiana y de la Institución de Beneficencia de Viena, con la presentación estelar de Rosita Renard, famosa pianista chilena y Richard Tauber, tenor.

A comienzos de 1948 el Temel era el restaurante más costoso de Bogotá, con horario desde las 11 de la mañana hasta las 10 de la noche, con precios en su menú entre $3.00 y $4.50, servicio a la carta de cocina europea y servicio de bar. Competía con el restaurante Ile de France de la 16 con quinta, con precios de $4.00, la Casa Marina de la carrera 12 con calle 15 ($4.00), el Embajador de la calle 24 ($4.00) y el restaurante del Hotel Granada, de la calle 16 con sexta, $3.50.

Algo que no he podido documentar totalmente, pero que seguramente tiene mucho de realidad, es este comentario que hace Juan Pablo Plata: “Me cuenta Luis M. Ortiz que en El Temel almorzaba gratis Jorge Eliécer Gaitán, por el honor que significaba para el dueño tener al notable de visita.” Seguramente fue en el viejo Temel, puesto que como se verá, poco pudo conocer Gaitán el nuevo Temel de la octava con quince.


EL NUEVE DE ABRIL EN EL TEMEL DE LA CALLE 15

Juan Jorge Jaeckel, crítico gastronómico de Bogotá, recuerda el paso de un restaurante al otro: “Los hermanos Temel  abrieron  inicialmente su restaurante en la esquina de la calle 17 con carrera 5.  En los años 40s construyeron en la carrera 8-A entre calles 15 y 16, un edificio diseñado exclusivamente para ese fin. Incluía comedores divisibles, reservados y hasta sala para banquetes. Los viernes la especialidad era la Bouillabaise,  la cual todavía recuerdo en cada uno de sus detalles.”


Los Temel estaban muy entusiasmados con la apertura del restaurante, que coincidía con la Conferencia Panamericana de abril de 1948. La ciudad estaba llena de diplomáticos, periodistas, visitantes y la primera semana de actividad prometía ser muy interesante. En la noche del lunes 5 de abril de 1948 se inauguró el nuevo restaurante, con un gran banquete ofrecido por Jack y Max Temel, donde se reunió la plana mayor de la sociedad bogotana. Para el resto de la semana, el restaurante estaba completamente reservado.

El viernes 9 de abril de 1948 el restaurante estaba a rebozar. Los diplomáticos de la Conferencia Panamericana estaban en el restaurante desde el mediodía, junto a funcionarios de alto nivel del gobierno. Joaquín Estrada Monsalve, ministro de Educación,  llegó a almorzar al Temel con el doctor Eliseo Velásquez, Director de Educación de Antioquia hacia las doce y treinta. Almorzaron apresuradamente, ya que Velásquez salía para tomar el vuelo para Medellín. En la puerta, a la una y diez minutos de la tarde, el doctor Alberto Duran Laserna, director de la Radio Nacional, transfigurado bajo el impacto de una viva impresión, les dijo: Acaban de asesinar al doctor Gaitán en la puerta del edificio de su oficina, y estoy llamando a Palacio"

La noticia se supo inmediatamente en el interior del restaurante, conmocionando a los comensales. El lugar del asesinato era apenas a tres cuadras, atravesando la Avenida Jiménez. Joaquín Estrada cuenta su salida del restaurante así: "Me resisto a creerlo. Sigo para el Ministerio de Educación. Al cruzar la Carrera Séptima, no observo movimiento ninguno irregular. Todo aún tranquilo, la calle soleada, las gentes en su actitud normal. Sólo hacia el sitio de los sucesos miro un grupo de curiosos, como tantos que se forman en nuestras calles a raíz de un accidente de tránsito". Sigo al Ministerio. En la puerta el periodista Jaime Soto, demacrado, lívido, me confirma la cruel noticia. "Que vergonzosa infamia", le contesto. Subo a prisa al Ministerio en busca de un teléfono directo a Palacio, Pero la puerta está cerrada y el ascensor no funciona. Salgo al andén, donde me confirma la noticia Víctor Aragón, pálido pero sereno. En este instante, las gentes, en grupos presurosos, comienzan a desprenderse sobre el sitio del asesinato, pues las radios ya difundieron el hecho. El ambiente se caldea por segundos. Un transeúnte grita: "A matar godos, todos a matar godos!".

Sin conocer detalles, es claro que el restaurante se desocupó en minutos. Los diplomáticos salieron casi todos hacia el Capitolio Nacional o el Hotel Granada, a esperar el desarrollo de los acontecimientos. El Temel, recién inaugurado, temía por sus instalaciones. Sin embargo, la suerte estaba de su lado. Como la carrera octava era la ruta de llegada al Palacio Presidencial y el presidente Mariano Ospina venía a toda velocidad desde Usaquén al enterarse de la noticia, la zona fue rápidamente militarizada. Igualmente, se destinaron otros soldados para proteger a los diplomáticos, especialmente al General Marshall.

Finalmente, el restaurante Temel fue respetado en ese aciago día. Muchísimos edificios de la zona sufrieron enormemente. El bellísimo Hotel Regina situado donde hoy está el Edificio Avianca, fue reducido a escombros, mientras el Granada, ubicado frente al Regina, sobre el costado Sur del parque Santander, quedó intacto, pues fue defendido a tiros por huéspedes y empleados. Igualmente se libró la Embajada de los Estados Unidos, que en aquella época estaba en la carrera 9a. con la calle 12 y tenía protección del ejercito. La Gobernación de Cundinamarca fue atacada e incendiada, pero la bella iglesia colonial de San Francisco, contigua a la Gobernación, no sufrió daño alguno. La Cancillería de San Carlos fue parcialmente incendiada, mientras su vecino, el Teatro Colón, quedó intacto. El Palacio de Justicia fue arrasado, así como el palacio Arzobispal y los Ministerios de Hacienda y Gobierno. Los clubes Jockey y Gun también fueron respetados.

LA GLORIA EN LOS AÑOS CINCUENTA

En los años 50s, El Temel estaba en la cima de la vida social en Bogotá. Los grandes banquetes de la época, los matrimonios, las fiestas de quince, las reuniones empresariales, los desfiles de moda, se realizaban en sus modernas instalaciones de la Carrera 8 A 15-65. En 1950, cinco días después de fundada la HJCK, a Gloria Valencia de Castaño se le ocurrió transmitir en vivo un desfile de modas, desde El Temel. Armada de un micrófono, y con la complicidad de su esposo, logró transmitir con inusitada realidad el detalle de las texturas de las telas y puso a imaginar a los oyentes los diseños. Su osadía le valió un comentario del Nobel de literatura Gabriel García Márquez, su amigo. “Gloria hizo un imposible metafísico que fue transmitir puntada a puntada un desfile de modas por la radio”.

Gustavo Álvarez Gardeazábal también recuerda El Temel: “Fueron días inolvidables. Nosotros no conocíamos las estufas de carbón mineral ni los calentadores de agua encima de las estufas. Acababan de inaugurar el Hotel Tequendama al lado de los huecos que Fernando Mazuera había hecho en la 26 y llegar hasta ese hotel a sentarnos en su restaurante a comer fino, con muchos cubiertos y copas, era apasionante. Nos turnábamos una vez a la semana entre el Temel y el Hotel para ir a comer y aprender..... Allá me enseñaron a usar los cuchillos y los tenedores, a comer filete de pescado con cuchillo sin filo, a pedir carne media o bien asada, a limpiarme con las servilletas de tela que había necesidad de poner en el regazo y, sobre todo, a coger las copas.”

El Profesor Conrado Narváez, pionero de la medicina naturista en Colombia, fundó un Club Científico Social Vegetariano en 1950,  uno de cuyos socios fue El Maestro Omar Rayo. El Club celebraba banquetes vegetarianos en el Salón de Banquetes que tenía El Temel. Como esta, hay muchas otras referencias al restaurante en las páginas sociales de comienzos de los cincuentas.

En octubre de 1952, la periodista Emilia Pardo Umaña hizo en el periódico El Tiempo de Bogotá un reportaje a Jack Temel, del cual extractamos los siguientes apuntes: 1) El Temel era considerado en ese momento uno de los mejores restaurantes del mundo 2) El restaurante contaba con sus propios pescadores 3) Tenía proveedores exclusivos de huevos y carnes 4) Criaba sus propios cerdos cerca de Bogotá, donde hoy es el Minuto de Dios 5) La langosta siempre estaba viva y el pescado siempre estaba fresco para sus clientes 6) El restaurante contaba con enormes neveras y cuartos fríos. 7) La meta era convertirse en el mejor restaurante del mundo.

En abril de 1953 se reúnen en El Temel los conservadores ospinistas, en un acto de desafío y oposición al presidente Laureano Gómez. Días antes, habían pasado por la casa de Laureano los conservadores Jorge Cavelier, Manuel Barrera Parra y Vicente Dávila Tello para contarle que pensaban organizar un banquete al ex presidente Ospina con motivo del quinto aniversario del 9 de abril. 

Laureano oyó atentamente el motivo que llevaban para alterar su paz. De repente preguntó:
—¿Cuántas personas calculan ustedes que puedan concurrir a ese acto?
—Unas mil personas, señor presidente.
—Mil personas a treinta pesos, son treinta mil pesos. ¿Dónde piensan ofrecerlo?
—En el restaurante Temel.
—¡Quieren ofrecerle al judío Temel la ocasión de que se gane otros treinta mil pesos!

El discurso del 11 de abril de 1953 en El Temel selló la división conservadora y abrió las puertas para la dictadura de Rojas Pinilla dos meses después. Como todos sabemos la dictadura de Rojas fue a su vez el camino para el Frente Nacional, que también se planeó de alguna manera en El Temel, cuando en un banquete en 1956 López Pumarejo pidió a los liberales votar por un candidato conservador para acabar con la violencia.

LA ETAPA FINAL DEL RESTAURANTE


En el año 1951 Max Temel, que manejaba toda la parte administrativa y logística del restaurante, contrajo matrimonio con Hanka Spiegel, a quien había conocido en el restaurante meses antes.

Hanka, nacida el 13 de marzo de 1930, era una sobreviviente de los campos de concentración de Riga, Stutthof y Gdansk. De origen checo, fue deportada junto con sus padres desde la población de Brno en Checoslovaquia en 1941, hacia el ghetto de Riga en Latvia, donde permaneció hasta noviembre de 1943. En el ghetto fue asesinado su padre a manos de los nazis. Trasladada a Stutthof junto con su madre, fueron seleccionadas para muerte en el campo de concentración, pero un guarda de origen checo que las conocía logró salvarlas y gestionar su traslado a otro campo en Gdansk. Allí permanecieron hasta marzo de 1945, cuando fueron liberadas por tropas soviéticas.

De vuelta a Brno, encontraron que la comunidad judía había sido prácticamente exterminada y que ya no quedaba nadie de la familia Spiegel. Una hermana de Dolly Berger, la madre de Hanka, había emigrado a Bogotá y allí también  viajaron Hanka y su madre. Llegó a Colombia en 1946, de 16 años y 8 años de historias de horrores y guerra. 

En El Temel, Hanka, que había cambiado su nombre a Hannelore, conoció a Max y se casaron en 1951, cuando ella tenía 21 y Max 46. En Bogotá tuvieron 3 hijos en los años 50s, Charles, Sofia y George. La pareja compró 3 lotes en la nueva urbanización de El Chicó, una zona donde se establecieron muchas familias judías, por la cercanía de las sinagogas de la comunidad.

En algún momento, hacia 1963, los Temel decidieron que era el momento de cerrar el restaurante. El motivo no está claro para mí, pues el restaurante seguía siendo muy exitoso y la clientela cada vez más grande. Los chefs eran de la categoría de Segundo Cabezas, que fue en un momento dado el segundo a bordo en la cocina de El Temel. En las pocas referencias escritas que he encontrado, se dice que Max y Hannelore pensaron que era mejor para sus hijos crecer en los Estados Unidos. No sé que haya pensado Jack al respecto, pero también decidió acompañarlos. Eran personas todavía productivas, pues Jack tenía 61 y Max 58 cuando decidieron cerrar el negocio.

Cuenta Juan Jorge Jaeckel: “Cuando decidieron retirarse hicieron algo que hoy parece increíble: rehusaron ceder el nombre del "Restaurante Temel" y vendieron separadamente edificio, muebles, equipamiento y la extensa cava de vinos. Parte del menaje lo compraron algunos de sus empleados que conocedores de recetas y secretos del buen servicio abrieron El Tío en la carrera 9 entre 18 y 19.” El Temel había sido la referencia gastronómica de Bogotá durante más de 25 años y de un momento a otro desaparecía, su nombre quedaba archivado y sus dos dueños emigraban a Estados Unidos.

EL CALLEJON TEMEL

Durante muchos años el suntuoso local de la Carrera Octava A entre calles 15 y 16 permaneció en el olvido, después del cierre de El Temel. El callejón sufrió la suerte de muchas calles del centro de Bogotá y parecía no tener futuro. A comienzos de los años 80s, 20 años después del cierre del restaurante, era una zona de expendio de drogas ilegales y refugio de maleantes. Su nuevo destino provino de una situación que no tenía nada que ver con el viejo restaurante: la necesidad de reubicar los expendios de libros usados de la Avenida 19 de Bogotá.

Desde 1982 la Alcaldía de Bogotá estaba buscando reubicar a los libreros que se habían tomado la Avenida 19, una moderna calle construida por el Alcalde Virgilio Barco para la visita del Papa Pablo VI en 1968. Casetas de todo tipo invadían los dos costados de la Avenida entre las carreras octava a décima, causando una gran invasión del espacio público. El Alcalde Julio Cesar Sánchez tuvo la idea de reubicar a estos libreros en el viejo restaurante de El Temel y compró el predio a finales de su mandato.

Andrés Pastrana recibió el encargo y negoció con los libreros el traslado, en jornadas llenas de drama, pues los libreros no confiaban en el gobierno, no querían trasladarse y amenazaban con una revuelta de grandes dimensiones. Un primer intento de desalojo en 1988 fue abortado. Para el segundo intento, el 18 de agosto de 1989, otro magnicidio tocó indirectamente a El Temel. Cuando las grúas estaban listas para llevarse las casetas, se supo que en Soacha acaban de asesinar a Luis Carlos Galán. Las maquinas recibieron orden de retirarse, ante la gran magnitud e impacto de la tragedia.

Durante las siguientes semanas, por fin se llegó a un acuerdo. El gobierno distrital acondicionó las viejas instalaciones de El Temel para construir el Centro Cultural del Libro (CCL) y el BCH otorgó créditos blandos a los libreros. El nuevo centro se inauguró el 19 de enero de 1990, casi 42 años después de la gran apertura de El Temel el 5 de abril de 1948. Hoy, por el centro cultural transitan miles de personas comprando libros usados. Igual que en los días de gloria del antiguo restaurante, actualmente hay gran actividad en el viejo callejón Temel.

LA FAMILIA TEMEL EN ESTADOS UNIDOS

En 1963 la familia Temel se instala en el sur de la Florida. Max Temel se vinculó rápidamente a una organización judía para el cuidado de ancianos, llamada Miami Jewish Home and Hospital for the Aged at Douglas Gardens. Allí manejó durante 18 años el área de alimentos de esta organización, parte importante del Miami Jewish Health System, aprovechando todos sus años de experiencia en El Temel. Se retiró en 1981, mudándose a Davie, una población en el condado de Broward. Murió el 23 de enero de 1997. 

Jack Temel también emigró hacia Estados Unidos. Recibió su tarjeta de residencia en 1966 y murió en Boca Ratón en abril de 1986.

En septiembre de 1970 la familia Temel volvió a sufrir en carne propia el terrorismo. Sofia Temel, hija de Max, nacida en Bogotá en 1955, fue secuestrada junto con otros 104 pasajeros en un vuelo de TWA. El Frente Popular para la Liberación de Palestina secuestró 4 aviones entre el 6 y 9 de septiembre de 1970, enviando a los 400 pasajeros a Jordania, donde permanecieron 6 días. La odisea de Sofia fue seguida con gran interés en el sur de la Florida, por residir allí la familia y por tratarse de la hija de una sobreviviente de los campos de concentración nazis.

Hannelore Temel, la viuda de Max, reside todavía en el sur de la Florida y luce muy vital a sus 82 años. Charles, Sofia y George, hijos de Max, nacidos en Bogotá, viven en Estados Unidos y todavía se encuentran con personas que les cuentan que celebraron sus bodas, sus quinces o algún momento especial de sus vidas en El Temel.