domingo, mayo 23, 2021

Jorge Franco Lema

Hoy domingo 23 de mayo de 2021, a media mañana, recibí la triste noticia de la muerte inesperada de Jorge Franco Lema, un buen amigo ibaguereño a quien conocí en los años setentas en mi paso por la Escuela Naval de Cadetes en Cartagena. Me llegaron a la memoria muchos gratos recuerdos de Jorge, un buen hombre, un caballero del mar, un colombiano de esos de quien debemos enorgullecernos.

Jorge Alberto Franco Lema nació en Ibagué el 17 de agosto de 1954, en el seno de una conocida familia tolimense, vinculada por varios lazos a la familia Niño Rodríguez. 

Se graduó como bachiller muy joven, a los 16 años, en el Colegio Francisco Jiménez de Cisneros, en el que yo también estudié, terminando estudios en noviembre de 1970. 

Con apenas 16 años entró a la Escuela Naval en enero de 1971 como bachiller en el Contingente 56, que en el argot de la Escuela era un contingente de “recabros”. Después de hacer un semestre como reclutas, el curso 1-1, los “recabros” eran pasados en el siguiente semestre a 2-2, sin hacer los cursos 1-2 y 2-1. Esa modalidad implicaba que los “recabros” eran tratados duramente en la Escuela, situación que Jorge soportó con valentía, a pesar de su corta edad.

Yo ingresé a la Escuela en julio de 1973, cuando Jorge estaba en el curso 4-2, embarcado en El Gloria. Lo conocí cuando retornaron “los gloriosos” a Cartagena, en el pequeño círculo de tolimenses que estábamos en la Escuela. 

Hablamos de nuestras familias y encontramos un recuerdo común: Mi abuelo Pedro Antonio Niño había sido muy amigo de Rafael Lema, abuelo de Jorge. Copartidarios, conservadores en una ciudad muy liberal, el banquero Rafael Lema había financiado la construcción de un edificio de mi abuelo en el centro de Ibagué. Mis tíos habían sido muy amigos de las tías de Jorge, así que encontramos muchos vínculos comunes y hablábamos mucho, a pesar de yo ser apenas un recluta y el un cadete a punto de pasar a ser guardiamarina.


Durante 1974 seguimos siendo cercanos, siendo él guardiamarina, habiéndose graduado en diciembre de 1974 como Teniente de Corbeta. Jorge continuó vinculado a la Armada durante 17 años, habiendo sido Oficial de planta en la Escuela Naval, profesor de Electrónica Digital, Sistemas de Armas, Sistemas de Comunicaciones y Sistemas de Radar. Fue ayudante privado de dos comandante de la Armada y del director de la Escuela Naval. Fue Comandante de las Unidades ARC Albuquerque, ARC Espartana y ARC Arauca. Se retiró en 1991, con el grado de Capitán de Corbeta.

Jorge se graduó como Ingeniero Naval, hizo un Master en The United States Naval Postgraduate School, fue Vicepresidente de Vikingos, Gerente Regional y Director Comercial de Avianca, docente en la Universidad de la Sabana, para finalmente dedicarse a manejar la franquicia en Colombia de WSI, una compañía multinacional de marketing digital que manejó desde 2011 en Colombia. 

Allí, en su estadía en WSI nos volvimos a encontrar, siempre tan amable y sencillo como siempre. Trabajamos juntos en varios proyectos, visité su casa en Bogotá, compartimos buenos momentos. 

Jorge llevaba una vida sencilla con su esposa Maria Patricia Marquez Arrazola, feliz en su papel de abuelo, con dos hijas Maria E. y Daniela, su hijo Jorge y sus 2 hijos del primer matrimonio de María Patricia. Experto en varios temas, Jorge siempre brilló por su inteligencia y su don de gentes.


Me duele mucho la partida de Jorge Alberto. Siendo yo un muchachito de 16 años en la Escuela me brindó su apoyo y su amistad, en momentos duros y solitarios. Cuando nos volvimos a encontrar en la vida, me trató como amigo y trabajamos juntos en un ambiente cordial y profesional. Se fue muy joven, dejando una estela de buenos recuerdos y grandes enseñanzas. Durante la pandemia manifestó en muchas ocasiones su dolor de patria y su preocupación por la situación general del país. Murió prematuramente, muy preocupado por el momento que vive Colombia. Se va un buen tolimense, un buen colombiano. Buen viento y buena mar, Capitán Jorge Alberto. 

Germán Niño, cadete naval, NR 67-46




lunes, abril 26, 2021

Un lector empedernido y su librero

Esta tarde de tercer pico de pandemia salí de mi casa a acompañar a mi hija a una larga consulta de oftalmología, en un edificio de consultorios en Usaquén. Como la consulta podía demorar más de una hora, decidí caminar unas cuadras hasta Hacienda Santa Barbara, uno de mi lugares favoritos para caminar en Bogotá. Mientras caminaba por los desolados corredores, me topé de frente con la Librería Nacional, un almacén que siempre me ha atraído, como les comentaré más adelante.


Entré, recorrí la zona de novedades, llena de nuevas ediciones de muchos libros que me llamaron la atención. Iba en concreto a buscar el reciente libro de memorias de Rudolf Hommes, ASÍ LO RECUERDO, que se puede encontrar en Amazon, pero quería tener en edición física. Llegué a la caja, pedí mi descuento de lector frecuente, pagué y ya me disponía a salir, cuando oí una voz muy conocida a mis espaldas. Me acerqué al dueño de esa voz ronca e inconfundible y pregunté: ¿Fernando? El librero se volteó y me saludo ¡Don Germán! ¡Tiempos sin verlo! 


Llegaron a mi memoria años y años de visitas a la Librería Nacional. Muy recién llegado de la Escuela Naval a Bogotá en 1975, el sitio de moda era la carrera 15, entre calles 77 y 85. Allí podía uno encontrarse con amigos en una nueva cafetería llamada Oma, comprar pan en Pan Fino, tomar onces en El Chiquito, sucursal del Cream Helado grande de la Caracas, tomar cerveza en la Taberna Bávara y comer pizza en un nuevo restaurante llamado Jeno´s.  El centro de actividad era el Centro Comercial El Lago, lleno de almacenes elegantes y concurridos. Allí, en ese centro comercial, se montó la primera Librería Nacional de Bogotá, seguida muy rápido de la Librería Nacional de Unicentro. En La Nacional compraba en aquellos años El Gráfico de Argentina, que llegaba de vez en cuando a sus estantes de revistas. Recuerdo mucho las bellas ediciones del Mundial de Argentina de 1978.

Centro Comercial El Lago de Bogotá




Unos años más tarde, La Nacional montó una nueva sucursal en el centro, en un pasaje en la carrera séptima, entre calles 17 y 18. Allí compraba en aquellos años todos los comics franceses de Tintin, Lucky Luke, Asterix y Obelix, junto a los libros de Mafalda y revistas de economía. Compraba igualmente la edición dominical del New York Times. Ya trabajando desde 1982, La Nacional de la 17 era mi refugio cuando almorzaba solo, pues era la única librería de Bogotá donde uno podía sentarse a leer libros antes de comprarlos. 


Hacia 1983 llegó a La Nacional de la 17 un nuevo muchacho vendedor. Fernando destacaba por su voz ronca y su habilidad para aconsejar nuevas publicaciones. Pronto se acostumbró a verme llegar, me decía por ejemplo que me había guardado la edición del periódico o que había llegado un nuevo libro de Asterix. Varios años fue mi librero en el centro, mis gustos iban cambiando en la medida de los años. Poco a poco las responsabilidades me fueron alejando de mis continuas visitas a la librería.


Llegaron los años 90 y comencé a visitar la Nacional de Unicentro. Yo iba a la librería los fines de semana, ya con dos niños pequeños y algunas veces acompañado de mi esposa. Los niños corrían a la zona de libros infantiles, mientras yo compraba revistas de tecnología y los más recientes libros. En una de esas mañanas de sábado, me encontré con Fernando. Había sido ascendido al segundo puesto en esa importante sucursal, pues el primer puesto lo tenía Felipe Ossa Domínguez, el gerente en esa época y ahora propietario de La Nacional. Retomamos la vieja rutina y de nuevo se convirtió en mi librero. Un buen día, Fernando me dijo que había logrado que, de por vida, me dieran un descuento del 10% sobre cualquier compra que hiciera. Un honor que aún hoy conservo y que le agradecí mucho.



En 1997 llegó mi tercera hija y vinieron muchas cosas que me alejaron de los libros y de La Nacional. Llegó el Siglo XXI, me establecí algún tiempo fuera del país, cuando volví a Bogotá descubrí las librerías de viejo en el centro y diversifiqué mis visitas en varios lugares. Después llegaron los libros electrónicos, primero en PDF y luego en el maravilloso invento del Kindle.  Solo de vez en cuando compraba libros en La Nacional de Unicentro o de Santa Barbara.


Por eso mi emoción de hoy al encontrarme a Fernando, mi librero desde 1983. Habían pasado 24 años sin vernos. Me contó que ya está jubilado, pero que La Nacional le pidió seguir con ellos "hasta cuándo el cuerpo aguante". Se acordaba perfectamente de mí, recordaba a mis dos hijos pequeños. Le conté que ahora tengo un nieto de la edad que tenían mis hijos cuando visitaba La Nacional en los 90s. Nos miramos con nostalgia. Un lector empedernido y su librero volvían a encontrarse.

La Nacional cumple 80 años en septiembre de este año. He leído mucho sobre su historia y ha sido una compañera de vida muy importante para mí. Llevo con honor el título de lector frecuente de esa importante institución colombiana. Hoy volví a revivir con nostalgia aquellos maravillosos momentos que me ha brindado La Nacional. Gracias por tantos libros, gracias por tantos recuerdos.

Felipe Ossa, propietario de la Librería Nacional






jueves, febrero 11, 2021

Adiós a las Armas en 1958


Martes 3 de junio de 1958. En plena euforia por la vuelta de la democracia a Colombia, un nutrido grupo de bogotanos asiste al estreno de “Adios a las armas”, película dirigida por el gran director italiano Vittorio de Sica y protagonizada por Rock Hudson y Jennifer Jones. La época de oro de los grandes teatros bogotanos.

Plaza de Nariño en Bogotá

Plaza de Nariño en Bogotá, sector de San Victorino. Foto de 1928. Las líneas del tranvía que venían desde San Diego y Fontibón llegaban a San Victorino, con lo cual se creó una glorieta para que los tranvías dieran la vuelta en ese lugar. 


Plaza unos años después. Bus con destino a Avenida de Chile. 


La estatua de Nariño fue inaugurada en 1910.


Localización en el mapa de 1923.


Mañana del 10 de abril de 1948


Estado actual de la zona.







Hipódromos históricos de Bogotá


En grupos de Facebook publican fotografías de hipódromos antiguos en Bogotá, donde equivocadamente sitúan al Hipódromo La Magdalena en el actual barrio de Galerías. La realidad es que el Hipódromo La Magdalena funcionó entre 1897 y 1925 al occidente de la Avenida Caracas, entre calles 37 y 40. El Hipódromo de la 53 funcionó entre los años 30s y 40s al oriente de la Avenida 30, entre las Calle 53 y 55, aproximadamente. Incluyó igualmente la localización aproximada del Hipódromo de Techo, con una foto de 1960.

Carrera de carros de madera en 1950


Carrera de carros de madera en Bogotá en 1950. El carro más elegante estaba patrocinado por Sello Vergara de la ciudad de Ibagué. Bella foto del maestro Sady González, coloreada digitalmente.

El Sello Vergara lanzó varios artistas a la fama, incluidos Garzón y Collazos y Los Tolimenses.



El Edificio Murillo Toro en Bogotá

 


Edificio Murillo en la calle 13 entre carreras séptima y octava en Bogotá. Diseñado por Bruno Violi, fue inaugurado en 1941. En 1927 se ordenó la destrucción del Convento de Nuestra Señora del Rosario y mediante las leyes 85 y 198 de 1926 y 195 se ordenó la construcción del palacio de las Comunicaciones, que fue inaugurado en 1944.



domingo, enero 10, 2021

Las tendencias del 2021

El consultor mexicano Carlos Glatt, diseñador especializado en Design Thinking, innovación y nuevos modelos de negocio, presentó las tendencias que el consultor considera serán claves para el año 2021.  Algunas de ellas son muy importantes y deben tenerse en cuenta.


1-Los humanos deseamos volver a socializar pero el trabajo a distancia básicamente se quedará igual. El modelo mixto de trabajo es irreal, simplemente seguiremos trabajando en línea desde nuestras casas cada vez más adaptadas y con reuniones en lugares divertidos y diferentes, cada mes, para socializar y conectar.

2-Las oficinas cierran en un porcentaje altísimo y ese modelo atrasado es retomado por tecnologías disruptivas. Cada día tendremos más asistentes digitales para trabajar en forma eficiente.

3-Los hoteles de trabajo desaparecen en un 50% por lo menos. Nunca regresan los viajes, congresos o reuniones de trabajo como eran, si es que se pueden hacer en línea. El turismo de trabajo desaparece prácticamente. Las llamadas se convierten en videollamadas.

4-Las casas se vuelven más tecnológicas y adaptadas al trabajo diario. Muchas empresas se dedicarán a solucionar las necesidades de trabajar desde casa. La casa cambia de ubicación. Hoy se puede vivir fuera de una gran ciudad, trabajar igual y generar mismo valor.

5-La productividad ya no depende de un jefe que te revise, ahora es por medio de plataformas que te ayudan a medir resultados, KPI’s y tiempos eficientes. La forma de contratar personal se replantea.

6-Todo lo repetitivo se vuelve virtual y en esquema de suscripción. Desde iglesias, arte, gimnasios, cines, entretenimientos. A veces iremos a cosas físicas pero los números no darán para mantener las infraestructuras físicas que se tenían antes.

7-Las empresas que no inviertan por lo menos 10% en nuevas tecnologías desaparecerán. La empresa tradicional llegó a su fin en el 2020. Ya solo queda esperar a su muerte definitiva. Con recursos limitados las empresas requieren más certidumbre y mejores inversiones.

8-El turismo por entretenimiento regresa totalmente fortalecido en el segundo semestre del 2021, siempre acompañado con mucha tecnología en su operación, desde la compra, la operación y las experiencias a recibir. La gente aprecia más que nunca visitar lo natural, pero con soluciones altamente tecnológicas.

9-El manejo de datos personales se vuelve más delicado y las grandes plataformas cambiarán. La gente regresa a pagar cosas por suscripción por el sentido de transparencia que involucra. Prefieren pagar que regalar sus datos.

10-La fuerza laboral se reduce dramáticamente y se le dan muchas operaciones simples a la A.I. Para el 2024 el A.I. ya manejará operaciones complicadas en millones de lugares.

11-La educación nunca regresará igual. Se vuelve presencial pero tecnológicamente adaptativa. Cada quien lo que necesita. Estudiar Offline e in-line será lo normal. Las escuelas e universidades se transforman en un esquema híbrido para siempre.

12-El sistema médico se adaptó a lo digital con tecnología a distancia para siempre. Una cita médica en teleconferencia será lo normal. La gente seguirá con pruebas de Covid rápidas por todo el 2021 para sentirse seguros. La vacuna se acelera mucho pero encontrará grandes retos en el camino.

13-La economía personal se contrae, se utilizan nuevas formas de generar transacciones comerciales y la gente ahorra más. Un porcentaje alto del gasto familiar se destina a actividades que antes no se pagaban y viceversa.

14-El comercio sigue creciendo, pero en línea, entran jugadores como Facebook, Tik-Tok y YouTube a competir con Amazon. Cierra un porcentaje cercano al 50% de tiendas físicas globales. Las tiendas sobreviven gracias a ser experiencias y show rooms, pero el comercio real para finales del 2024 será mayor en línea que presencial en muchos rubros. Los grandes centros comerciales quedarán atrapados en el tiempo. Muy pocos sobrevivirán a largo plazo.

15-El cambio climático será un tema muy hablado y apoyado. Grandes industrias seguirán en la transformación y se utilizará la A.I. para comprenderlo y operarlo mejor.

16-Nuevos modelos de información y noticias por suscripción con más transparencia ayudarán a dar contenidos sin tanto “Fake news” La credibilidad y transparencia será la piedra angular de todas las empresas.

17- La salud mental se vuelve un tema recurrente y grandes plataformas ayudan a la gente a sobrellevar las situaciones de agresividad, soledad y angustia que han vivido al estar aisladas. Uno de los grandes costos del 2020 es la complicación para trabajar nuevamente en equipo.

18-Las grandes problemáticas como la educación, la salud, la energía, la seguridad, la política, la destrucción de la clase media, toman los reflectores y se desarrollan soluciones por parte de las empresas tecnológicas.

19-Todo se va a lo natural y saludable. Comida, experiencias y forma de interactuar. 100% natural es lo de hoy. Producir los propios alimentos, meditar y ejercitarse, pasan a ser parte de día a día. La permacultura y los sistemas de producción personales eficientes crece exponencialmente. Cada quien quiere poder satisfacer sus necesidades comestibles sanas personales.

20-El mundo está viendo este año como un nuevo inicio. Un renacimiento. Le gente replanteará sus metas personales, de trabajo, de salud, de dinero y espirituales. Vienen grandes oportunidades para satisfacer todos esos requerimientos y cambios de pensamiento. Un nuevo inicio con valores más reales.

El autor es especialista en en Design Thinking. Es consultor externo para grandes compañías internacionales. Autor del libro best seller “Giro de 720º: curiosidad, creatividad, felicidad”. Carlos Glatt es creador y socio de la marca Piraña Joe, marca internacional con presencia en más de 16 países, con tiendas propias enfocadas a los viajeros. 

Carlos Glatt produce y dirige el programa de TV “Criaturas Creativas” en Canal 40 de México. Ha sido consejero editorial por invitación del Periódico Reforma para las secciones de Negocios y Entre muros. Ganador de numerosos premios de innovación. Sus desarrollos han sido expuestos en Bellas Artes, MUMEDI, Museo Franz Mayer, y Ferias del producto en México, Nueva York y Orlando entre otros. Diseñador Industrial por la UAM, con postgrado en diseño de espacios comerciales, creatividad, innovación, psicología del consumidor, crítica cinematográfica, negocios y mercadotecnia. Carlos Glatt es profesor de Diseño Industrial y es el creador del Premio Quórum para Diseño Industrial.



viernes, enero 08, 2021

Guillermo Flórez López

El comienzo del año 2021 nos ha sorprendido con la triste noticia de la muerte del Papo Flórez, nuestro compañero de la Escuela Naval. Guillermo Flórez, NR 67-77, ha muerto recién cumplidos los 64 años, dejando una estela de dolor muy grande entre todos los que tuvimos la fortuna de conocerlo.


En mi memoria vuelvo a recordar aquellos bellos tiempos de mediados de los 70s en la Escuela Naval. Guillermo venía de Bogotá, un muchacho de barrio, estudiante del Colegio San Tarcisio, rolo buena gente, querido y bonachón. El Papo había llegado a la Escuela motivado por su gran amigo Gabriel Salazar Saddy, su compañero de infancia y de colegio. 

Eramos compañeros en la tercera sección en la Compañía Delta, reclutas en el segundo semestre de 1973. Conversamos muchas veces con Guillermo y Gabriel, Papo y Lukas, me gustaba mucho oírles sus historias de barrio y colegio en Bogotá, parecidas a las de la vida de barrio que yo había vivido también en Ibagué. Cuando llegué a la Universidad en Bogotá en 1975, pude apreciar lo que habían vivido mis dos compañeros, en aquella tranquila ciudad que era la capital de Colombia a mediados de los años 70s.


Como lo cuenta el mismo Guillermo, la experiencia de la Escuela Naval fue inolvidable y marcó la vida de todos los que hoy somos CONTIS del NR67: "Aprendí la solidaridad, el concepto de la amistad, compartir, soñar, tener paciencia, la añoranza, disfrutar de la piscina después de una hora de trote, llegando en silencio a escondidas, la arepa de huevo en el kiosko los domingos, las salidas francos los sábados y domingos a Cartagena a disfrutar el Tres Esquinas y los submarinos con cerveza y aguardiente. Los embarques, la inmensidad del mar y el cielo estrellado que disfrutaba en la proa de los buques cuando lo permitían, el desfile militar del 20 de Julio de 1974, nunca lo olvidaré." Este recuerdo lo escribió para el ANECDOTARIO DEL NR67, que recopiló en buena hora nuestro compañero Luis Fernando Pérez, NR 67-54


El Papo estuvo en la Escuela hasta diciembre de 1975 y tuvo una muy buena formación académica. Estudió Planeación y Comunicación Estratégica en la Fundación Universidad de América en Bogotá y trabajó en construcción, en comunicaciones en Producciones Punch, RCN Televisión, Canal Caracol, Young & Rubicam y HBO. La vida lo llevó a establecerse en República Dominicana, donde trabajaba en Desarrollo Económico Local y Rural. Tenía una empresa dedicada a la Comunicación Estratégica y Comunicación Política, Flórez Ponce de León. Cómo Guillermo lo describía, pasaba sus días "en el paraíso del trópico, viendo el mar Caribe y disfrutando de un hermoso país y del cariño de sus habitantes."


El 2020, año de pandemia, fue llevadero para los compañeros del NR67, convocados por Gabriel Salazar, Jaime Mallarino, Alejandro Vidal, Rodrigo Quintero, Iván Correa y muchos otros. Con un grupo de Whatsapp y reuniones semanales en Zoom se reafirmó la amistad y compañerismo de casi 50 años atrás. Los jóvenes cadetes del NR67 somos ahora abuelos, algunos jubilados y contamos con algunos compañeros que se nos han adelantado en el viaje al más allá. En varias reuniones de zoom vi al Papo, aún joven y entusiasta, con la misma cara de buena gente y niño travieso de 1973. Por eso, su inesperada muerte nos llena de dolor y de incredulidad.

Los últimos días de Guillermo resumen buena parte de su trayectoria vital. Cerca de la Navidad nos escribió a sus compañeros: "Buenos días a todos! Ayer me quede sin batería y no pude participar de toda la reunión, nuestros mejores deseos para que las fiestas de fin de año sean en salud para todas las familias y que el 2021 que se acerca sea de bienestar, alegría y prosperidad. Estoy con Mónica en Bogotá para pasar la navidad con mi mamá y hermanas. El 26 de diciembre sigo para México a pasar el fin de año con mi hija Mónica que vive en el DF. Estamos con full medidas de bioseguridad en Bogotá y ahora en México también las tendremos". 

En Bogotá, su mamá estaba muy enferma, pero Guillermo y Mónica debieron seguir viaje para México. El 30 de diciembre celebró su cumpleaños 64. El 2 de enero, lo sorprendió un infarto mortal en CDMX. Un día más tarde, murió su señora madre en Bogotá. Devastadoras noticias. 

Guillermo se casó joven con su novia de toda la vida, Monica Ponce de León, con quien caminó 43 años de su vida. Le sobreviven igualmente sus hijos Alejandra, Daniel y Mónica. A ellos y al resto de la familia, un emocionado abrazo de condolencia. Nos duele en el alma la temprana partida de Guillermo.


En el año en que llegaremos muchos de aquellos compañeros de la Escuela Naval a la mítica edad de los 64, aquella que nos parecía tan lejana en 1973, recuerdo al Papo y recuerdo aquella vieja canción de The Beatles:

When I get older, losing my hair

Many years from now

Will you still be sending me a valentine, 

Birthday greetings, a bottle of wine?

If I'd been out 'til quarter to three

Would you lock the door?

Will you still need me, will you still feed me 

When I'm sixty-four?

Gracias Papo por tu vida, gracias por los recuerdos.



viernes, septiembre 25, 2020

Una semana santa muy canina

Hace pocas semanas me volví a reencontrar en la vida con mis compañeros del contingente NR67 de la Escuela Naval de Cadetes, con quienes compartí 2 intensos años de mi adolescencia entre julio de 1973 y junio de 1975. He recordado episodios de aquella inolvidable época, llena de cosas buenas y también de experiencias muy fuertes y traumáticas. Hoy me sorprendieron con una espectacular foto de la semana santa de 1974, donde salgo yo a mis 16 años, en un día que nunca olvidaremos los que estuvimos allí.



La foto es en una zona rural cerca a Cartagena, después de una larga caminata de 4 o 5 horas, con fusil a la espalda. Yo aparezco con cara de cansancio, los ojos cerrados, seguramente haciendo mi terapia mental de aquellos días: "salgo de aquí y juro que nunca más en la vida haré otra caminata como esta". Así sobrevivía a las experiencias difíciles, aplicando una técnica que también me sirvió para nunca más lavar baños o trapear pisos con las famosas "mopas" de la Escuela Naval. Estoy cargando mi fusil "punto 30", herencia de la Segunda Guerra Mundial, que teníamos de dotación en la Escuela y que nos acompañaba en noches de guardia, paradas militares, orden cerrado, rutinas disciplinarias y tantas otras cosas. La novia del cadete, decían oficiales y guardiamarinas sobre aquel fusil, que pesaba una tonelada después de cargarlo más de 30 minutos.



Aquel día, sábado santo, el entonces Teniente José "Chepe" Calderón nos sacó a una larga caminata por carreteras rurales cerca a la Escuela Naval, con toda la pinta que usábamos para orden cerrado. En esta primera foto, a comienzos de la mañana, varios compañeros del contingente, entre ellos Marino Grisales, estaban felices por la novedad del ejercicio. Esas caras cambiarían cuando comenzó a calentar el fuerte sol cartagenero de mediados de abril. 




Llegamos a un paraje medio boscoso, después de 4 ó 5 horas de camino. Allí nos sirvieron el almuerzo, una carne con arroz y papas. Los guardiamarinas comieron un poco alejados y se cruzaban miradas de malicia e ironía entre ellos. Cuando todos los cadetes terminamos de comer, nos hicieron formar para rendir honores al pabellón. !Tremenda sorpresa cuando izaron el cuero de un perro! Algo como lo que se ve en estas fotos en China.




Varios compañeros devolvieron el almuerzo recién comido. Yo no recuerdo haberlo hecho, mi cara de cansancio y de hambre me dice que no fue así. Un recuerdo muy especial de la Escuela, que nos formó para duras pruebas más adelante. Allí aprendí muchísimas cosas, que apliqué años más tarde en las verdaderas vicisitudes de la vida. El ejercicio de Chepe Calderón aquel sábado santo de 1974 me ha servido muchísimo en épocas de gran estrés y sufrimiento. Gracias, Marino Grisales, por compartir esas bellas fotos.

ÑAPA: Chepe Calderón vive en Cartagena, donde todavía debe sonreír con todas las anécdotas de sus años en la Armada Nacional. Luego de 33 años de servicio, con el grado de Coronel se retiró de la Armada en abril de 1997. Actualmente reside en Bocagrande, con Marie Laure, su esposa francesa, quien , según la Cyber Corredera le ha dado cierto acento franpañol al apodo de su marido al decirle "Chepeeé".  









domingo, julio 12, 2020

La generación del 35

Los descendientes de Pedro Niño y Paulina Rodríguez somos bastantes. Tenemos la fortuna de contar con 12 personas en la primera generación, 21 nietos, más de 40 bisnietos y 8 tataranietos, más otra tataranieta en camino. Una familia grande y unida.

De todos ellos, quisiera hablar hoy de los 4 miembros de esa gran familia que nacieron alrededor de la muerte de Carlos Gardel, el 24 de junio de 1935. Dejando de lado a mi papá, que nació en noviembre de 1933, estoy hablando de Mario Giraldo Palacio, nacido en Calarcá el 21 de abril de 1934, Oliva Niño Rodríguez, nacida el 29 de junio de 1935 en Ibagué, Gloria Ballesteros Garzón nacida en Bucaramanga el 7 de agosto de 1935 y Rafael Stand Vega, nacido en Barranquilla el 6 de octubre de 1935. Para mi, los miembros de la generación de 1935.

Cuatro fotos resumen la Colombia de aquellos días. La foto de despedida al presidente Olaya Herrera, el domingo 5 de agosto de 1934, 3 meses después del nacimiento de Mario. Los titulares de prensa del 25 de junio de 1935, pocos días antes del nacimiento de Oliva. Los grumetes de la Armada, desfilando en el Hipódromo de Palermo en Bogotá, el día del nacimiento de Gloria, que siempre será feriado en Colombia. La caricatura de Benito Mussolini en octubre de 1935, en los días del nacimiento de Rafael, mostrando la primera de tantas guerras que marcaron los años de infancia de nuestros familiares. Todos ellos tenían 10 años cuando terminó la Segunda Guerra Mundial.






Después de terminada la Segunda Guerra, vinieron años confusos para Colombia. La violencia en los campos y la influencia en las ciudades de la euforia de los años cincuenta en Estados Unidos. La música juvenil, las fuentes de soda, los carros grandes, marcaron la adolescencia de nuestros familiares. Bogotá era la ciudad donde se reflejaban esas tendencias mundiales y Chapinero el barrio donde más se concentraba la juventud de aquellos días.

Una foto en ese idílico Chapinero muestra la llegada de mi mamá al seno de la familia. En 1955, hace ya 65 años, posaron dos parejas en un parque del barrio. Humberto y Gloria, junto a Cico y Oliva. Humberto había conocido a Gloria en una casa del vecindario y también le había presentado a su compañero de universidad Francisco Pérez a su hermana Oliva. 




Mis papás se casaron en agosto de 1956 en Bogotá. Llegué yo y luego Claudia en 1958. En abril de 1959 las 2 parejas volvieron a posar juntas, para el matrimonio de Francisco Pérez y Oliva Niño en Ibagué. 


Ya había entrado en escena también el tercer miembro de la generación del 35. Humberto había coincidido con Rafael Stand en la Armada y estaban juntos el 8 de mayo de 1957, cuando yo llegué al mundo. Rafael siempre recuerda con cariño el famoso telegrama de mi nacimiento: "Por favor avisarle al Capitán Niño que está en Puerto Niño que le diga al teniente Niño que le acaba de nacer en Ibagué un niño. Firma Alvaro Niño." El teniente de Fragata Stand terminó de novio de mi tía Martha y se casaron el 26 de diciembre de 1959, algunos meses después del matrimonio de Cico y Oliva. El matrimonio se aceleró, pues el novio había sido trasladado por la Armada a Washington.  



Llegaron varios primos antes del ingreso de Mario Giraldo a la familia. Jaime, Sandra, Rafa y los mellizos ya habían nacido cuando comenzó el noviazgo de Mario y Marina. También allí intervino de alguna manera mi papá. Un pariente santandereano por el lado Niño parecía contar con el beneplácito de los abuelos Pedro y Paulina, pero Mario insistía e insistía. Los Giraldo Palacio habían llegado a Ibagué a comienzos de los sesentas y Mario había conocido a la familia y se había fijado en la bella Marina Niño. Mi papá facilitó el noviazgo, convenció a la abuela Paulina de las bondades del candidato y finalmente se casaron el 26 de mayo de 1962. 

En lo que no cedió la abuela Paulina fue en la pinta de los pajecitos. La entrada del último miembro de la generación del 35 a nuestra familia marcaba el posible comienzo de mi carrera como obispo.



Los siguientes años marcaron la llegada de nuevos primos y la consolidación de las familias. En diciembre de 1969 hay una foto con los primos provenientes de los matrimonios de la generación del 35 con mi abuela Paulina. También aparece Carlos Hernando, primer fruto de la unión de Hernando Niño y Aydeé Durán, el primer primo que consideramos de la generación de los años 70s, a pesar de haber nacido en septiembre de 1969. 


Pocos meses después de esta foto, el 14 de junio de 1970 se casaban Pedro Antonio Niño y Elsa Jimenez. Aquí comparto esta bella foto con mis tíos Hernando y Aydeé.



LOS AÑOS 70s y MÁS ALLÁ

En diciembre de 1974 se celebró una gran reunión familiar, para reunir a todos los miembros de la familia en Ibagué. Allí vuelven  a reunirse los miembros de la generación del 35, todos cercanos a los 40 años, lo que llaman "en la flor de la edad". Jóvenes, vitales, formando familias, con un montón de chiquitos que enloquecían a la tía Luisa, a nuestra empleada Helena y cuantos se atravesaran en el camino. Todavía no había ningún universitario, el nieto mayor que soy yo estaba terminando bachillerato en la Escuela Naval (lo que explica el peluqueado de la foto)


Pasaron muchas cosas en los años siguientes. 10 años después de esa bella reunión, moría mi papá en un accidente de tránsito. En 1993 fallece Cico. Y ya en el siglo XX nos dejaba el primo menor, Juan Pablo Niño. Los años pasaban para los miembros de la generación del 35, mientras llegaban los primeros bisnietos para Pedro y Paulina, comenzando con Germán Felipe Niño en 1984.

Este post no es ni mucho menos la historia familiar, llena de anécdotas, matrimonios, nacimientos y muchos otros detalles en 40 años de vida. Así que vuelvo a tomar el hilo de mi relato el 9 de noviembre de 2014, 40 años después de aquella foto. Por alguna razón, los 4 miembros del 35 coincidieron en una reunión en Bogotá, les pedí que posaran para una foto y salió esta bellísima imagen.


Mario ya había cumplido 80 años, pero los 4 querían celebrar en el 2015 los 80 años de vida. Oliva hablaba de su fiesta en Ubaté, pero Rafael quería que hicieran una fiesta juntos en Bogotá o en Ibagué, para celebrar la llegada al octavo piso. La enfermedad de Rafael Guillermo Stand aplazó los planes de la fiesta conjunta, que no pudo llevarse a cabo. 

En febrero de 2020 Mario, Oliva y Rafael estuvieron en Ibagué, celebrando la vida de Hernando Niño. Allí también tomé una foto de los 3, en la última reunión familiar antes de la pandemia. No solamente estaban ellos, 9 miembros de la primera generación de descendientes posaron para aquella foto. Solo faltaba mi mamá, quien no pudo viajar a Ibagué. 


Hace un mes nos dejó Mario, el 12 de junio de 2020, con gran tristeza para todos en la familia. Celebramos 2 días después los 50 años del matrimonio de los tíos Piter y Elsa. El 30 de junio celebramos también virtualmente los 85 años de mi tía Oliva.

En tiempos de pandemia llegarán también los 85 años de mi mamá y Rafael. Celebraremos su vida con gran alegría, con la nostalgia de los seres queridos que ya no nos acompañan. Gracias por tantos recuerdos, generación del 35.