sábado, agosto 08, 2015

Los 80 años de Gloria Ballesteros

Gloria Ballesteros de Niño. Nacida en Bucaramanga hoy hace 80 años, se casó en 1956 con el médico tolimense Humberto Niño Rodríguez. Llegó a Ibagué en 1957 y es más tolimense que la lechona del Espinal.

Gran cocinera, con varios platos que son recordados por muchísima gente. Sus clases de cocina eran famosas en Ibagué. Responsable y exitosa ejecutiva bancaria, valiente en la adversidad. Buena lectora, gran analista política, inquieta intelectualmente. Líder cívica, miembro de varias Juntas Directivas. Una capacidad inmensa de trabajo.

Campeona nacional de bolos en 1970, representó a Colombia en los Juegos Centroamericanos de Panamá de 1971. Sigue hoy pendiente del deporte, es capaz de recitar de memoria los 20 primeros jugadores del ranking de tenis mundial y describir en detalle los últimos campeonatos de su ídolo Rafael Nadal.

Buena miembro de familia, siempre con un consejo adecuado y oportuno. Me ha dado la vida e innumerables ejemplos de como ser una buena persona. Muchísimo le debo, muchísimo nos ha dado a mi y a mis hermanos.

Felices 80 años a una gran mujer, que Dios conserve muchos años a mi linda mamita.



domingo, abril 19, 2015

Sofia Temel Maisler


Three years ago, without really any particular reason, I decided to do an investigation on the Temel restaurant, the greatest restaurant in Bogota that closed more than 60 years ago. The investigation resulted in a long chronicle, where I related the history of Jack and Max Temel and their families over more than 110 years. The chronicle also resulted in a visit from the Temel family to Bogota, where I had the honor of meeting several members of the family, to visit the old Temel Alley, old Bogota and to spend several days together in the city where they had been born, but which they had not visited in 50 years. This visit and the chronicle were related in a 6 page article in the Magazine of the Javeriana University at the end of year 2013.

During those 110 years of family history, where I related events such as the persecution of the Jews in Austria, the horror of the concentration camps, the 9th of April of 1948 in Bogotá, the kidnapping of an airplane by Palestinian terrorists, I had not had to face an event that hurt me personally so much as the unexpected death of Sofia Temel Maisler, a beautiful woman of 59 years of age, that I met during her visit to Bogota in 2013. 




Sofia Desiree Temel was born on May 18th of 1955 in Bogotá, at the moment of glory for the Temel Restaurant. Her childhood was in a beautiful district of Bogotá. For reasons that I will detail in a future article, she emigrated to the south of Florida at the beginning of 1963. She suffered an aeroplane kidnapping when she was 15 years old and was attending ninth grade. Her adolescence was in a home where her father Max Temel dedicated the last 30 years of his life to the vital role of serving the elderly communityand her Mother, Hanna Temel, spent time on the important task of documenting her experiences in concentration camps so new generations would not forget this terrible and tragic history.

Sofia married Jay Maisler in 1977, a marriage which produced three children, Rachel, Brian and Aaron. Sofia also dedicated her life to the service of others, continuing the tradition of her parents. She was a social worker, specializing in the care of the elderly, graduated from the Wurzweiler Social Work School. She was the Director of Senior Services at Tampa Jewish Family Services, an organization in Central Florida. She also contributed to fund recollection for diverse social causes. At the moment of the collapse that resulted in her death, Sofia was working in an event that involved fund recollection. 

The image that I have of Sofia is the one of a woman with an eternal smile, intelligent, kind. She remembered very clearly details from the Temel restaurant, even 50 years later and lots of architectural transformations. She told me a lot of details that I was not aware of about the purchase of the restaurant and the conflict that involved Max and Jack's families, which resulted in the closure of the restaurant. She was a very special woman, worthy heiress of the tradition of service in her family, which has continued with her children, especially her wonderful daughter Rachel. She died very young, leaving a great void in every one of us who got to know her. 

To her husband Jay, her children Rachel, Brian and Aaron, to her mother Hanna, her brothers Charles and George, to the Temel and Maisler families, my sincere condolences, which are filled with affection and admiration for Sofia's life. May the creator of the universe take care of her in heaven, and give you the strength to handle her absence. May her example be remembered with joy through all the generations. 

sábado, abril 18, 2015

Sofia Temel

Hace 3 años, sin ninguna razón especifica, decidí hacer una investigación sobre el restaurante Temel, el más grande e importante que tuvo Bogotá hace más de 60 años. La investigación derivó en una de mis crónicas más leídas, donde relaté la historia de Jack y Max Temel y sus familias a largo de 110 años. La crónica también derivó en una visita de la familia Temel a Bogotá, donde tuve el honor de acompañar a varios miembros de la familia a visitar el viejo Callejón Temel, el Bogotá antiguo y pasar varios días juntos en la ciudad donde habían nacido pero que no visitaban hacía 50 años. Esta visita y la crónica fueron registrados en un artículo de 6 páginas de la Revista de la Universidad Javeriana a finales del año 2013. VER CRÓNICA

Durante esos 110 años de historia familiar, donde relaté hechos como la persecución a los judíos en Austria, el horror de los campos de concentración, el 9 de abril de 1948, el secuestro de un avión por terroristas palestinos, no había tenido que registrar un hecho que me doliera personalmente tanto como la inesperada muerte esta madrugada de Sofia Temel, una hermosa mujer de apenas 59 años de edad, a quien conocí en su visita del año 2013 a Bogotá.



Sofia Desiree Temel nació el 18 de mayo de 1955 en Bogotá, en el momento de gloria del Restaurante Temel. Vivió su infancia en el recién construido barrio El Chicó. Por motivos que detallaré en una próxima crónica, emigró al sur de la Florida a comienzos de 1963. Sufrió un secuestro aéreo cuando apenas tenía 15 años de edad y cursaba noveno grado.  Su adolescencia se dio en un hogar donde su padre Max Temel dedicó los últimos 30 años de su vida a servir a los más necesitados y su madre Hanna Temel a transmitir sus experiencias de campos de concentración a las nuevas generaciones.



Sofia se casó con Jay Maisler en 1977, matrimonio del que nacieron sus hijos, Rachel, Brian y Aaron. Sofia también dedicó su vida al servicio de los demás, continuando la tradición de sus padres. Trabajadora social especializada en cuidado de adultos mayores, graduada en la Escuela de Trabajo Social Wurzweiler, era Directora de Senior Services de Tampa Jewish Family Services, una organización comunitaria en el centro de la Florida. También contribuyó a la recolección de fondos para diversas causas sociales. En el momento del colapso que finalmente derivó en su muerte, Sofia estaba trabajando en un evento de recolección de fondos.



La imagen que tengo de Sofia es la de una mujer con una sonrisa siempre a flor de labios, tranquila, inteligente, amable, llena de vida. Recordaba con gran precisión los detalles del restaurante Temel, aún después de 50 años y muchas transformaciones arquitectónicas. Me contó muchos detalles que yo aún desconocía de la compra del restaurante y de los conflictos que tenían las familias de Max y Jack, que resultaron en el cierre del restaurante. Una mujer muy especial, digna heredera de la tradición de servicio de su familia, que se continua en sus hijos, especialmente en su maravillosa hija Rachel. Ha muerto muy joven, dejando un gran vacío entre todos los que la conocimos.



A su esposo Jay, a sus hijos Rachel, Brian y Aaron, a su madre Hanna, a sus hermanos Charles y George, a las familias Temel y Maisler, mi emocionado saludo de condolencia, de afecto y admiración por la vida de Sofia. Que el creador del universo la cuide en el más allá y les de fortaleza para soportar su ausencia. Que su ejemplo sea recordado con alegría por todas las generaciones.





sábado, abril 11, 2015

Bogotá en 1932

Desde hace varios días he comenzado a revisar un maravilloso plano de Bogotá en 1932, que se puede conseguir en alta resolución en la red. Yo ya había tocado el tema de la Bogotá de los años 30s en varias de mis crónicas, pero este plano me ha ayudado a entender visualmente como era la ciudad y como era su situación de transporte.

Para entender cuanto ha cambiado la ciudad, vale la pena analizar varias áreas:












lunes, abril 06, 2015

La hazaña de Pedro Jota

Jueves 16 de mayo de 1968. La ciudad de Ibagué es un hervidero de pasión deportiva. La Vuelta a Colombia, el gran espectáculo nacional, llega a la ciudad procedente de Armenia. Pedro Julio Sánchez, el gran León del Tolima, ocupa la tercera posición en la clasificación general a 58 segundos del líder Gustavo Rincón. Todos los analistas pronostican una dura lucha en La Línea, el puerto de montaña que decidirá la Vuelta. El Alcalde de Ibagué, Armando Polanco Urueña, pide cordura a la ciudadanía, y respeto por los integrantes de la gran caravana de la Vuelta "máxime cuando uno de nuestros pedalistas, Pedro J. Sánchez, quien ocupa un magnífico puesto en la clasificación general, ha expresado que Ibagué reitere su proverbial cultura en esta clase de actos deportivos".

 Los alumnos de quinto de primaria del Colegio Jiménez de Cisneros, entre los que me encontraba, no podíamos contener la emoción por el gran acontecimiento. Todos teníamos nuestros radios a la mano, nadie escuchaba a los profesores, todos estábamos pendientes de la transmisión de las emisoras. A las once de la mañana nos soltaron y yo salí corriendo desde la calle 17 hasta la décima, a ver la llegada de la Vuelta en un lugar privilegiado, el balcón de la casa de mi abuela Paulina, situado exactamente en el punto de llegada de la etapa, carrera tercera con calle décima A.

A las 10:30 de la mañana la etapa había salido de la Plaza de Bolivar de Armenia, rumbo a nuestra ciudad. Ya en las calles de Calarcá Pedro Jota llevaba algunos metros de ventaja a su rivales. Carlos Montoya, segundo en la general, se rezagó en los primeros kilómetros del ascenso. Todo parecía favorecer a nuestro ídolo. Pero el ataque surgió del lado de Javier Suarez, el gran ciclista antioqueño. El Ñato se escapó dejando a todos rezagados en la subida a la Línea, donde pasó en solitario. Pedro Jota llegó de segundo, mientras el líder Rincón vivía un drama y perdía toda opción.

En Ibagué la angustia por el arrancón del Ñato Suárez era grande. La transmisión se perdía en la bajada hacia Cajamarca, porque los ciclistas iban mucho más rápido que los carros de las emisoras. Debíamos esperar a que llegaran a Cajamarca. Cuando apareció el primer ciclista en Cajamarca, el grito de emoción fue unánime: Pedro Jota iba ganando en solitario! Javier Suárez iba de segundo y los otros pedalistas iban muy atrás. Pero otro inconveniente se presentó, con un pinchazo de Pedro Jota entre Cajamarca e Ibagué. Seguíamos en vilo.

Pero ya en las goteras de Ibagué la apoteosis se desató. Pedro Jota seguía de líder y ya el triunfo se veía venir. Apenas se supo en el sitio de meta, sonó el Himno Nacional. Cuando Pedro Jota llegó a la meta, el Bunde Tolimense se oía por la ciudad entera. Mi papá lloraba de emoción en el balcón. Ibagué estalló de alegría, en una emoción colectiva solo comparable a la del campeonato del Deportes Tolima muchos años después. De la multitud salió la esposa de Pedro Jota, fundiéndose en un abrazo con el nuevo líder. Nadie lo podía creer.



Las estadísticas muestran que Javier Suarez llegó a menos de 4 minutos que Pedro Jota, pero en mi recuerdo pasó mucho tiempo para que otro corredor llegara. Cochise fue tercero en la etapa y Pablo Hernández cuarto. Pero todos veíamos unicamente a Pedro Jota, a nuestro gran León. En la general, Pedro Jota quedaba con más de 8 minutos de ventaja sobre Javier Suarez, 9 minutos sobre el español Fulgencio Sánchez y más de 10 frente al anterior líder Gustavo Rincón.





La siguientes etapas fueron casi de trámite. Recuerda mi gran amigo Gilberto Silva que salimos con mi papá, a despedir la caravana con pañuelos blancos, en la carrera quinta, a la altura del Colegio San Simón. Pedro J. mantuvo la ventaja en Neiva, el viernes 17. El sábado 18, llegó a Girardot con los mismos 8 minutos a su favor. Solo quedaba la etapa del domingo 19, a la que se unió el gobernador del Tolima, Ariel Armel, que hizo el recorrido en moto para acompañar al gran León del Tolima.

Pedro Jota seguía dudando, sin embargo. Expresamente le pidió a su familia que no viajara a Bogotá al recibimiento en El Campín. Pero nada detuvo el triunfo y el domingo 19 de mayo de 1968, con un estadio a reventar, se dio la única victoria de un tolimense en la Vuelta a Colombia. Nuestro más grande deportista recibía la recompensa a una meritoria carrera. En la meta lo esperaba Pepe Cáceres, otro gran tolimense de aquellos años.

Tolimenses de todas partes celebramos esa gran victoria. Ese domingo en Ibagué hubo lágrimas, vivas, desfiles de carros, pitos y banderas. La colonia tolimense en Bogotá estaba toda en El Campín. El orgullo colectivo era muy grande. Nuestro Pedro Jota, el gran León del Tolima, brillaba en el más grande evento deportivo de Colombia.

Se organizó rápidamente una colecta para darle una casa al gran campeón. Recibió un premio de 4500 pesos por parte de la carrera, pero la Gobernación del Tolima le dio un premio de 50000 pesos y Telepostal le concedió otros 40000 pesos, con lo que pudo comprar casa propia. El 24 de mayo lo recibió Ibagué, en un desfile desde Buenos Aires y una manifestación multitudinaria en el Parque Murillo Toro.


Pedro Julio Sánchez nació en Chaparral, el 8 de abril de 1940. Estudió en horario nocturno en el Colegio Tolimense de Ibagué. Comenzó a correr en 1957, a pesar de que su secreta ambición era ser pesista. En 1961 corrió su primera Vuelta a Colombia, siendo el segundo novato del año, detrás de Cochise Rodríguez, ocupando el puesto 13 en la general. Pedro J. se dio a conocer en la Vuelta del año 62, al ganar una etapa con llegada a Popayán y tomar el liderato de la carrera durante 5 días. Fue séptimo en la Vuelta del 63 y onceavo en la de 1964.

En 1965 debió retirarse en la etapa Ibagué - Armenia, aquejado por fuertes dolores, cuando era doceavo en la general. Pedro Jota no quería bajarse de la bicicleta, apenado con sus paisanos, por quienes quería seguir compitiendo. Esa clase de pundonor deportivo era la característica clave de este gran deportista.

En 1966, Pedro J. comenzó a llegar a su mejor nivel. A pesar de tener un equipo muy limitado, competía de igual a igual con la gran cantidad de antioqueños, cundinamarqueses, vallunos y españoles que dominaban las Vueltas de aquellos años. Su coraje le ganó el apodo de El León del Tolima, que todavía lleva con orgullo. En el 66 fue sexto en la general y fue seleccionado a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, donde hizo parte del equipo colombiano que ganó medalla de oro. En 1967 fue quinto en la general.


Para la Vuelta del 68, Telecom y Adpostal se unieron para darle a Pedro J. todas las herramientas para ganar la gran carrera. Pedro Julio Sánchez era empleado de Telecom en Ibagué, donde había llegado como mensajero y había hecho carrera. La unión de las dos empresas se plasmó en el equipo Telepostal, que contrató a Francisco Luis Otálvaro como técnico. Pedro J. se entrenó más de 4 meses para la competencia, algo que no había podido hacer en años anteriores. Con esas herramientas y sus grandes aptitudes deportivas, logró la gran hazaña. Tenía 28 años cuando ganó la Vuelta.



Pedro J. representó a Colombia en los Juegos Olímpicos de México 68 y fue 30 en la prueba de ruta de aquella olimpiada. En 1969 fue quinto en la Vuelta y ganó dos etapas. En 1970 fue sexto. En 1971 fue noveno y ganó su última etapa en la Vuelta, en la llegada a Pereira. En el 72 fue puesto 44. En el 73 obtuvo el puesto 23. En ese año, cuando ya se le veía el cansancio de 13 años de vueltas a Colombia, su esposa le pidió que se retirara. Terminaba así la gran carrera del León del Tolima.

Una Vuelta a Colombia, seis etapas ganadas, 8 veces entre los 10 primeros, una Vuelta a la Costa, medallista de oro en unos Centroamericanos y del Caribe, son sus principales logros. Un gran deportista y un gran señor.

Pedro Jota sigue practicando el ciclismo a sus 75 años, que cumplirá en este mes de abril de 2015. Es una persona tranquila, que vive su jubilación serenamente.  Nos ha dejado un legado inmenso de pundonor deportivo, coraje y sencillez. El gran León del Tolima vive en la memoria agradecida de muchos tolimenses, que lo recordamos con cariño y nunca olvidaremos su legado, en especial aquel mayo del 68. Gracias, Pedro Jota, por tantos bellos recuerdos.


Para conocer más de Pedro J, les dejo de sobremesa esta buena entrevista:



sábado, marzo 21, 2015

Como funcionaba el correo aéreo hace 90 años

Un buen amigo ibaguereño, residente en Estados Unidos, es uno de los más reputados filatelistas colombianos, contando con valiosas piezas en su colección. Igualmente posee una de las colecciones más importantes de fotos antiguas de Ibagué y el Tolima, que generosamente ha puesto a disposición de sus paisanos. 

Hace unos días me hizo una consulta sobre la veracidad de ciertas estampillas de correo aéreo de los años 20s, emitidas por la oficina de SCADTA en Honda. De acuerdo a sus investigaciones, SCADTA prestaba el servicio entre Barranquilla y Girardot y dudaba de la existencia de una oficina en Honda. Me pidió ayuda y este post es el resultado de mis investigaciones.



FUNDACIÓN Y PRIMEROS VUELOS

Los detalles de la fundación de SCADTA son bastante conocidos y no son el objeto de este post, pero vale la pena hacer un breve resumen para comprender el posterior desarrollo de la empresa. La compañía nació como sociedad anónima el 6 de diciembre de 1919, con un capital pagado de $100.000. El primer presidente de la compañía fue el banquero barranquillero Ernesto Cortissoz, de familia judío sefardita. La compañía adquirió Junkers F13 alemanes, los primeros aviones metálicos en la historia. Se decidió hacer una ruta basada en el Rio Magdalena, que tradicionalmente había sido la ruta ideal entre la Costa Atlántica y el interior.

El primer avión llegó a Barranquilla a mediados de 1920. El primer vuelo se hizo hacia la población de Puerto Berrio, el 8 de septiembre de 1920. El avión recorrió el primer día 434 km entre Barranquilla y El Banco, el segundo día otros 404 km entre El Banco y Puerto Berrio. Se llevaron 3000 cartas en ese primer vuelo. En noviembre de ese año llegaron los primeros Junkers a Bogotá. 



Ya para 1925 SCDATA había organizado un completo plan de itinerarios, tarifas y condiciones para prestar el servicio entre Barranquilla y el interior del país. Ese plan era el siguiente:

VUELOS DE BAJADA (Desde el interior hacia la Costa)



Había dos itinerarios, el martes saliendo desde Girardot y el viernes saliendo desde Neiva. Para facilidad y comprensión mostraremos el itinerario completo desde Neiva, donde el agente era Arturo Zuleta.

1. Los hidroaviones salían desde Neiva el viernes en la mañana y hacían una parada larga en Girardot, donde SCADTA tenía aeropuerto y una gran agencia a cargo de Isaacs Hermanos. Allí se recibía el correo de Bogotá, Zipaquirá y Tunja, que llegaba por ferrocarril. Igualmente llegaba por ferrocarril el correo de Ibagué y Armenia. La oficina de Bogotá era administrada directamente por SCADTA, mientras que la agencia de Ibagué estaba a cargo de Josué Isaacs Diago, uno de los fundadores de la Cámara de Comercio de Ibagué.

2. El hidroavión salía de Girardot hacia Honda, donde hacía escala para recoger el correo de esa ciudad y los de Manizales (por cable aéreo), Pereira y Cali. El agente en Honda era J.E. Largacha.

3. De Honda salía el hidroavión a comienzos de la tarde hacía Puerto Berrio, donde pernoctaba. Allí recogía el correo proveniente por ferrocarril desde Medellín. En Puerto Berrio el ferrocarril de Antioquia había construido el Hotel Magdalena, para atender a los viajeros que llegaban a ese importante puerto. El pasaje Girardot - Puerto Berrio costaba $100. El agente de SCADTA era Eduardo L. Gerlein y Cía.



4. Al día siguiente, los hidroaviones salían hacia Barranquilla, el pasaje por este trayecto valía $150. La primera escala era en Barrancabermeja, donde el agente era Emilia Gómez V. El viaje continuaba con una segunda escala en El Banco, donde el agente era Jose A. Robledo. Se hacia en uno de los 2 viajes una tercera escala en Calamar, donde el agente era Teododio Moreno, para recoger correo que llegaba de Cartagena vía ferrocarril. Finalmente el vuelo llegaba a Barranquilla en horas de la tarde.

En Barranquilla SCADTA ofrecía enlaces con el exterior a través de Panamá y Nueva York.

RESUMEN DE ITINERARIOS



El vuelo de bajada (desde el interior hasta la Costa) se hacía en 2 días. El vuelo de subida (desde la Costa hasta el interior) se hacía en un solo día.

Lunes: El avión A tenía base en Girardot. El avión B tenía base en Barranquilla. 

Martes: El avión A hacía el la primera etapa del viaje de bajada de Girardot a Puerto Berrio. El avión B hacia el viaje de subida de Barranquilla directo a Neiva.

Miércoles: El avión A viajaba de Puerto Berrio a Barranquilla. El B descansaba en Neiva.

Jueves: El avión A descansaba en Barranquilla. El avión B descansaba en Neiva.

Viernes: El avión B hacía la primera etapa del viaje de bajada desde Neiva a Puerto Berrio. El avión A hacía el viaje de subida directo desde Barranquilla hasta Girardot.

Sábado: El avión B viajaba de Puerto Berrio a Barranquilla. El avión A descansaba en Girardot.

Domingo: El avión B descansaba en Barranquilla. El avión A descansaba en Girardot.


La conclusión es que si existió una agencia de SCADTA en Honda y que el correo aéreo de SCADTA funcionó de manera acertada durante los años 20s y 30s, hasta convertirse en lo que hoy es Avianca

ÑAPA

Les dejo esta carta enviada por correo aéreo desde Ibagué hasta New York, en octubre de 1927. Los señores del Banco de Bogotá en Ibagué enviaban una carta a corresponsales en New York, a través de la ruta Ibagué - Girardot - Puerto Berrio - Barranquilla - New York, como ya quedó claro en esta crónica.













sábado, marzo 14, 2015

La primera Señorita Tolima

En este 2015 que estamos celebrando la elección de una colombiana como Miss Universo, vale la pena dar un vistazo al pasado y recordar a Amalia Torres Muñoz, la primera tolimense que participó en un concurso de belleza, por allá en 1932. Aquí les cuento su historia:

A finales de los años 20s se comenzaron a organizar eventos para celebrar la belleza de las mujeres, siendo el más famoso el que se llevaba a cabo en Galveston, Texas, desde 1920. El concurso tomó mucha fuerza y comenzó a ser conocido internacionalmente. La Gran Depresión hizo que el concurso se trasladara fuera de Estados Unidos y en 1932 se organizó en la ciudad de Spa, Bélgica. Se hicieron invitaciones para que varios países enviaran candidatas al concurso de Miss Universo y en Colombia varios periódicos y revistas acogieron entusiastas la idea. Se decidió entonces hacer un Concurso Nacional de la Belleza, con sede en Bogotá, a celebrarse en mayo de 1932.

En varias ciudades de Colombia se iniciaron los concursos regionales e Ibagué no fue la excepción. El Circulo Social organizó una convocatoria abierta, a la que se presentaron las más lindas ibaguereñas de ese momento. Finalmente, la competencia se centró entre Alicia Vila y Amalia Torres Muñoz, siendo escogida finalmente Amalia.

En Bogotá se presentaron gran cantidad de candidatas y el Comité de Elección, presidido por el joven periodista Alberto Lleras Camargo, tuvo mucho trabajo. El concurso, totalmente inédito en nuestro país, había generado un interés inusitado y las jóvenes bogotanas querían llegar a ser la elegida para representar a Colombia en Spa.


Amalia Torres Muñoz era hija de don Rudesindo Torres, que había construido la Plaza de Mercado de Ibagué en 1910 y era un importante empresario en la ciudad. Su belleza y su porte convencieron a los socios del Círculo Social para que ella llevara la representación del departamento a este primer concurso y se hicieron grandes preparativos para acompañar a la Señorita Tolima en su viaje por tren hacia Bogotá.

Desde que se conoció su elección, los periódicos de Bogotá coincidieron en señalar a Amalia como una de las favoritas. Su foto fue ampliamente divulgada y la colonia tolimense en Bogotá comenzó a preparar un gran recibimiento en la Estación de la Sabana, el domingo 7 de mayo de 1932.



Amalia Torres llegó a Bogotá acompañada por una gran comitiva, presidida por Francisco Rocha Vargas, Presidente del Círculo Social de Ibagué. Desde el sábado 6 de mayo había llegado a Ibagué la señorita Valle, Elvira Rengifo Romero, procedente de Cali. Ambas candidatas tomaron juntas el tren hacia Bogotá, acompañadas por su comitivas, periodistas y curiosos. El entusiasmo popular era muy grande y en las estaciones de Girardot, Anolaima, La Esperanza, Cachipay, San Javier y Zipacón se les hicieron homenajes. En Facatativa más de 1000 personas esperaban a las dos candidatas. A las 7 de la noche del domingo 7 de mayo de 1932 llegaron a la Estación de la Sabana, donde 5000 entusiastas personas gritaban !Viva el Tolima! !Viva el Valle! !Viva la Señorita Colombia!. El doctor Abel Casabianca, ex gobernador del Tolima, presidía la delegación tolimense que esperaba a doña Amalia. Se organizó una gran caravana de carros hacia el Hotel Granada, donde se alojaban todas las candidatas. Se preparó una copa de champaña, pero las candidatas estaban tan cansadas del largo viaje y de los múltiples homenajes en el camino, que solo permanecieron unos minutos y se retiraron a sus habitaciones.


Entretanto, don Rudesindo Torres estaba aterrado con todo lo que había pasado en el viaje. El no tenía idea de lo que era un concurso de belleza y los gritos, los besos, los saludos y los abrazos que había visto durante el día no le habían gustado para nada. Las multitudes rodeando a su hija, que tenía apenas 18 años, le producían temor y desconfianza. Saber que venían 10 días de trajín y de más eventos lo tenían muy nervioso. Habló esa misma noche con los doctores Rocha y Casabianca para expresarles sus temores, pero ellos lo calmaron y lo hicieron seguir adelante.

Bogotá estaba enloquecida con las candidatas. Las noticias del concurso desplazaron de las primeras planas a todas las demás, exceptuando por supuesto las del secuestro del hijo del piloto Lindbergh en Estados Unidos, que llevaba dos meses desaparecido. Amalia Torres era cada vez más solicitada, para entusiasmo de todos los tolimenses y desespero del pobre don Rudesindo.


El jueves 12 de mayo se hizo una gran recepción a doña Amalia Torres en el Club de Té de Bogotá, amenizada por una de las mejores orquestas de la ciudad. La recepción fue presidida por el doctor Abel Casabianca y linda esposa, Paulina Cuervo de Casabianca. Allí volvió a insistir don Rudesindo en expresar sus grandes temores y su deseo para que todo lo relacionado con el concurso acabara rápidamente.


El gran evento popular del concurso se daría el domingo 15 de mayo, con una gran presentación de las candidatas en el Hipódromo de Techo de Bogotá. Más de 15000 personas, encabezadas por el Presidente de la República, doctor Enrique Olaya Herrera, vivaron a las candidatas. Acudieron al hipódromo 1362 automóviles, 4 motocicletas y dos coches de tiro. 



Dos eventos importantes se dieron para doña Amalia aquella tarde. Conoció al señor Luis Castro Montejo, Gerente del periódico El Tiempo de Bogotá, con quien se casaría en 1933 y por otro lado, don Rudesindo Torres decidió sacar la mano respecto del concurso. Cuando don Rudesindo vio a las 15000 personas gritando y aplaudiendo a su hija, decidió entregar una carta a Abel Casabianca, escrita el día anterior, diciendo que excluyeran a su hija de la votación final, pues "por razones familiares" no podría viajar a Spa, en caso de ganar el concurso.

Las candidatas. La Señorita Tolima, sexta de izquierda a derecha
Todo estaba listo para la velada de elección y proclamación de la ganadora, el día 18 de mayo de 1932. Se decidió conformar un gran jurado de 29 personas, para que no quedara duda alguna de la elección, que se veía reñidísima. 


En la prensa bogotana seguían los elogios para la candidata tolimense, como puede apreciarse en este poema que le dedicaba el gran poeta Arturo Camacho Ramírez:



El 17 de mayo de 1932 comenzó la velada de elección, abriendo la sesión el doctor Abel Casabianca, quien entregó al Comité la carta escrita por don Rudesindo:



Así finalizaba la primera participación de Tolima en un concurso nacional de belleza. Comenzó entonces la reñida elección, que después de muchas votaciones terminó en un triple empate.  
Atlántico, Antioquia y Valle quedaron con 10 votos cada una. Se decidió entonces elegir a la suerte a la nueva reina. Se llamó desde el palco presidencial a la señorita Lucia Olaya, hija del presidente, quien bajó a extraer de una urna el nombre de la ganadora. Sacó la primera boleta y dijo "Atlántico". Los estudiantes costeños que estaban en el Colón lanzaron grandes gritos de júbilo: !ganamos! !Viva Atlántico! "Error, error" decía el presentador, "Atlántico es la primera eliminada". Chiflidos, abucheos y protestas veían de los estudiantes. Finalmente ganó Antioquia por la suerte, pero el descontento de los estudiantes era muy grande y no pararon de abuchear todo el resto de la velada.


Aura Gutiérrez Villa viajó a Spa e hizo un decoroso papel en Miss Universo, quedando entre las 10 primeras candidatas. Amalia Torres se casó con Luis Castro Montejo y se quedó a vivir en Bogotá después de su matrimonio. Tuvo un hijo, Jorge, y una hija, Silvia, que se casó con el médico Jorge Cavelier Gaviria, fundador de la Clínica Marly de Bogotá. Amalia Torres Muñoz falleció en Bogotá, el domingo 21 agosto de 1983, dejando un gran recuerdo entre familiares, amigos y tolimenses. Paz en la tumba de una bella mujer.


lunes, marzo 09, 2015

Avisos de hace 100 años

Una de mis actividades favoritas es la de leer periódicos viejos, en especial la versión digitalizada de El Tiempo de Bogotá. Este es un pequeño ejemplo de los avisos publicitarios que estaban en la edición de marzo 10 de 1915, que traía las noticias de marzo 9 de 1915, hoy hace 100 años.


La fabrica de fósforos El Sol, cuya marca todavía se comercializa. Bavaria, que ya no vende gaseosas sino cerveza. Daniel Valdiri, cuya marca llegó hasta los años 80s. No todas las marcas sobreviven 100 años.....

domingo, marzo 08, 2015

Un vistazo a mi lado paisa

Dentro de las muchas cosas interesantes que he encontrado en los sitios de genealogía que visito, es que tengo ancestros paisas, lado de la familia que no conocía. Después de varias averiguaciones, he podido establecer la ruta genealógica. Aquí le doy un primer brochazo, que luego ahondaré con más tiempo:

Mateo Alvarez del Pino Urnieta y Lezcano nació en Medellín hacia 1680, hijo del capitán Mateo Alvarez del Pino Tabares y de Isabel de Lezcano Urnieta. Fue tesorero del Tribunal de la Santa Cruzada, una institución muy importante en la estructura de los ingresos de la Corona Española, pues era quien concedía las bulas eclesiásticas. Mateo Alvarez del Pino fue tesorero de la Santa Cruzada en Medellín y en Tunja. Se casó con Andrea Perpetua Angel de la Guerra y Aguiar, de cuyo matrimonio descienden ilustres familias antioqueñas. 

Cuando Mateo Alvarez del Pino viajó a Tunja a encargarse del Tribunal de la Santa Cruzada, viajó con una de sus hijas solteras, María Antonia Alvarez del Pino y Angel de la Guerra. Allí conocieron al capitán Francisco Antonio Niño Saavedra, quien era Alcalde ordinario de Tunja en ese momento. Francisco y Maria Antonia se casaron y tuvieron varios hijos, entre ellos Don Juan Agustín Niño Álvarez del Pino, quien fue capitán de los comuneros de Tunja, alcalde la ciudad y padre a su vez de Juan Nepomuceno Niño, de quien he escrito bastante en este blog. 



María Antonia Alvarez del Pino y Angel de la Guerra, mi séptima bisabuela, de quien me separan nueve generaciones, es mi conexión con Antioquia. De la familia Alvarez del Pino descienden muchas familias antioqueñas, entre ellas las del ex-ministro Luis Fernando Jaramillo Correa, quien era aficionado a la genealogía y rastreó el origen de la familia hasta Talavera de la Reina. Otro descendiente de la familia Alvarez del Pino es el expresidente colombiano Alvaro Uribe Vélez, quien viene a ser primo en noveno grado de mi abuelo Pedro Antonio Niño.

El primero de la familia Alvarez del Pino en Colombia fue Diego Álvarez del Pino, Alférez Real y Capitán, nacido en Talavera de la Reina en 1584. Llegó a la Gobernación de Popayán hacia 1610. Luego se radicó en la ciudad de Cartago, donde desempeñó varios empleos de importancia, entre otros el de Tesorero de la Real Hacienda. Es mi onceavo bisabuelo.

Como anécdota, vale la pena recordar que, a la muerte de Mateo Alvarez del Pino, parte de su fortuna fue donada para crear en 1791 el Convento de las Carmelitas Descalzas en Medellín. Ana María Alvarez del Pino donó 20000 castellanos de oro para promover la creación del convento, con bula del Papa Pío VI y Real Cédula de Carlos III. En ese entonces, la Villa de la Candelaria de Medellín apenas contaba con 17 calles y 3000 habitantes. 

viernes, marzo 06, 2015

Pasa a la historia Germán Castellanos

Hoy murió uno de los grandes hombres que he conocido en mi vida. No destacó por sus grandes triunfos, ni por ser el mejor de los mejores. Pero Germán Castellanos, muerto en Ibagué, simboliza grandes cualidades: honor, lealtad, coraje, orgullo de vestir una camiseta, de pertenecer a un equipo. Tiene el inmenso honor de haber sido el futbolista que más veces vistió los gloriosos colores del Deportes Tolima, donde jugó 359 partidos a los largo de 14 años.




Yo vi jugar muchísimas veces a Germán Castellanos y recuerdo muchos de sus 53 goles con el Tolima. En aquellas tardes de los años 60s, nuestras tardes de domingo siempre eran las mismas: almorzábamos en la casa, mi papá se acostaba a hacer una pequeña siesta y luego encendía el radio. Cuando comenzaba a sonar el himno nacional en el San Bonifacio, salíamos de nuestra casa en el barrio Cadiz, situada a pocas cuadras del estadio. Llegábamos justo cuando la Banda del Batallón Rooke salía del estadio y ya iba a comenzar al partido. Castellanos siempre estaba ahí, un jugador no muy destacado, pero que siempre corría, cumplía y muchas veces anotaba. Al final de los 60s no siempre era titular y muchas veces, cuando Tolima iba perdiendo, pedíamos a gritos que lo metieran. Castellanos salía, cumplía con su deber y nos alegraba muchas tardes. Tengo una inmensa gratitud con Germán, quien me enseñó a querer aún más a mi amado Deportes Tolima.

Castellanos nació en San Andrés, Santander, el 11 de octubre de 1941. Llegó a Ibagué en 1961, a jugar un partido amistoso contra el equipo de la Escuela Agronómica de San Jorge, cuando vivía en Silvania. Los dirigentes del Tolima le ofrecieron quedarse a jugar en Ibagué y aquí se quedó, hace 54 años. Su primer gol lo marcó el 20 de agosto de 1961, al legendario arquero Pablo Centurión, una tarde donde Tolima perdió 2-3 en Ibagué contra Millonarios. Tolima quedó de último en aquel año.



En 1962 todavía no era titular en el equipo dirigido por Roberto Avallay, que fue penúltimo en el campeonato, a pesar de los esfuerzos de los directivos Jorge Guzmán Molina y Jaime Rengifo Pardo por conformar un buen equipo. En 1963 Castellanos llegó a la titular, pero el equipo volvió a ocupar el último lugar, sufriendo goleadas por 8-1 frente a Millonarios y 8-5 frente a Santa Fe. 

Deportes Tolima 1963. Castellanos parado, segundo a la derecha de la foto


En 1964 se conformó un buen equipo, de la mano del argentino Lorenzo Delli. Estuvimos invictos las primeras cinco fechas, todo un récord para un equipo chico. Pero el equipo se vino abajo, perdió 4 partidos seguidos y nunca pudo recuperar el ritmo. 15 partidos sin ganar condenaron al Tolima a los últimos lugares. La temporada se salvó con un histórico triunfo de 4-1 frente a Santa Fe en Bogotá. Kuki López fue tercero en la tabla de goleadores y el Tolima logró subir un poco en la tabla final, al quedar antepenúltimo. Como dato curioso, el 7 de agosto de 1964 expulsaron al arquero Fontán en Medellín y Castellanos ocupó el arco tolimense, recibiendo un gol en contra. Con esto, se convirtió en el único jugador del Deportes Tolima que ha jugado en las 11 posiciones dentro del terreno de juego. 



Deportes Tolima 1964. Castellanos parado, cuarto de izquierda a derecha

En 1965 los dirigentes formaron un gran equipo, el primero que yo personalmente recuerdo, que generó muchas expectativas. Castellanos era titular y lo acompañaban grandes jugadores argentinos: Oscar Fontán en el arco, César Reynoso, Juanito Martínez, más el gran Oscar Jamardo. El paraguas Silva, el olímpico Marcos Coll, Hernando Piñeros, toda una nómina de lujo. Sin embargo, el equipo no respondió y volvió a ser antepenúltimo. 

Deportes Tolima 1965, Castellanos parado, segundo a la derecha de la foto.

En 1966 el equipo sigue siendo el del año anterior, con algunos refuerzos como Roberto Mirabelli y el arquero León Reyes. Sin embargo, Tolima no levanta y vuelve a quedar penúltimo. Castellanos no siempre fue titular en aquel año, donde los técnicos fueron Marcos Coll y Roberto Avallay.

En 1967 regresa Castellanos a la titular, en un equipo donde tapaba Isidro Olmos, el arquero más gordo que he visto jugar en mi vida. Era el único extranjero, en un equipo que ya buscaba tener "puros criollos". Marcos Coll dirigió el equipo, que tuvo la peor campaña de su historia. 110 goles en contra es un récord que no ha sido superado y que muestra lo poco eficiente que era Olmos en el arco. Fue sustituido por el "ratón" Raúl Macías a mitad de año, pero el equipo duró 16 fechas sin conocer la victoria. Eran tiempos duros para ser hincha del Deportes Tolima, pero Castellanos siempre nos levantaba el ánimo con su entusiasmo y su profesionalismo.

Deportes Tolima 1967, Castellanos parado, tercero de izquierda a derecha

En 1968 llega Severiano Ramos a dirigir el equipo, en un campeonato que tenía la novedad de tener dos fases: Apertura y Finalización. Se conforma un equipo de "puros criollos", que vuelve a ocupar el último lugar. Castellanos se convierte en jugador polifacético y Ramos lo ocupa reemplazando a cuanto jugador se lesiona. Germán juega de defensa, volante o delantero, en aquel equipo chico que tuvo 9 triunfos, 11 empates y 32 derrotas.

En 1969 el equipo sale del sótano y queda penúltimo en el Torneo Apartura, superando al otro equipo chico de aquellos años, Atlético Nacional de Medellín. Castellanos sigue siendo el jugador disciplinado, comodín de cuanta posición se le ocurriera ponerlo Severiano Ramos. Pero en el Torneo Finalización se llena el Tolima de viejos jugadores de la histórica Selección Colombia de 1962, Coll, Rada, Charol González, Jaime Silva, Carlos Aponte y otros. Los viejos jugadores llevan al Deportes Tolima al séptimo puesto, la mejor posición en muchos años.

En 1970 Tolima continúa la era de Severiano Ramos, ocupando el puesto 13 entre 14 en el Apertura y el puesto 11 entre 14 en el Finalización. Castellanos siguió siendo el suplente de oro del equipo.

Para 1971 las estrechas finanzas del equipo hicieron que Germán Castellanos volviera a la titular. Se lograron buenos triunfos de 1-0 a Millos en Bogotá, la tercera victoria del Tolima en El Campín. 4-1 a Junior en el Metropolitano de Barranquilla. Terminamos décimos en el Apertura. En el Finalización el equipo se derrumbó, con 18 fechas sin conocer la victoria. Castellanos fue el técnico en aquel difícil segundo semestre.

Deportes Tolima 1971. Castellanos agachado, tercero de izquierda a derecha
En 1972 Tolima contrata al gran jugador Delio "Maravilla" Gamboa, figura de la Selección Colombia en los años 60s. De la mano de Gamboa el equipo permanece invicto 11 fechas, terminando séptimo en el año. Lamentablemente Castellanos se lesionó en un momento clave, pues había conformado con Gamboa una de las mejores duplas que ha tenido Tolima en el medio campo.

Tolima 1972. Jorge Uribe, Germán Castellanos, Julio González, Maravilla Gamboa, Luis Carlos Paz

En 1973 se conformó un equipo donde Castellanos, ya de 32 años, solo jugó esporádicamente. Tolima cerró el Finalización con un invicto de 10 fechas y ocupó el quinto lugar, entusiasmando a su hinchada. 

El 20 de enero de 1974 Germán Castellanos vistió por última vez los colores del Deportes Tolima. Comenzando el segundo tiempo de un partido frente al Deportivo Pereira, el gran jugador ingresó, reemplazando a Fabio Espinoza. Tolima ganó 1-0 aquella tarde en Pereira. El público aplaudió de pie largo rato al gran jugador, símbolo de los años más difíciles pero memorables de nuestro equipo.



Castellanos fue convocado en alguna ocasión a la Selección Colombia por el Caimán Sánchez. Jugó un solo partido en Cali. Más que un gran jugador, Germán se destacó por su gran profesionalismo, amor a la camiseta y pundonor deportivo. Cualidades que muchas personas quisieran tener. Un ejemplo para las nuevas generaciones. Gracias por tantos años de recuerdos, Germán, Dios te tenga en su gloria.

FOTOS: Tomadas del libro Historia del Deportes Tolima, de Guillermo Ruiz Bonilla.